Han dicho, los amigos, claro:
Al intentar resumir de modo sintético, escueto, el trabajo, la obra de Antonio M. Jorreto, enseguida he recordado esta palabras de Borges:
Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo (o de retratarlo en este caso).
A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincia, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.
(J.L.Borges, de El hacedor)
Quizá este fotógrafo, lleno de la sabiduría de la contemplación y el entusiasmo que derrama en todo lo que recoge con su cámara, haya sabido decantar lo esencial como pocos para, después, ofrecerlo como un regalo a quien abusa del propio tiempo y lo dilata para saborear cada una de sus tomas.
Nos obliga a pactar con sus fotos el mismo tiempo que él derrocha orgulloso al hacerlas, y en esa complicidad espontánea que sabe suscitar, halla el resquicio inequívoco del "llegar a fondo", del llegar "con lo menos".
En su caso, esto es siempre el fruto de un filtrado atento y despierto que le hace disfrutar cada toma para, así, poder transmitirla con todo su frescor y en toda su esencia.
Es difícil distinguir cuándo Antonio es un paisajista nato o un retratista incisivo: peregrina incansable entre ambos cajones —tan difusos— y los re-mezcla sabiendo reventar la orogenia en una mirada del mismo modo que, en el paisaje llano, es capaz de describir personajes de marcado carácter, eso sí, ocultos al principio para una mirada sin ensayo en su obra.
Del mismo modo, su inquietud sosegada le fuerza a extraer esencias, a no conformarse con un registro modulado fruto de su propio asombro y de su curiosidad por lo humano. Es en este punto donde el autor nos remite a sus propios materiales visuales desvistiéndolos para nosotros de su apariencia e invistiéndolos, a la vez, de esa naturaleza ordenada y viva que él descubre a diario a través del visor de su cámara.
Contemplar los trabajos de Antonio es, sin duda, practicar el lujo del disfrute de lo esencial empaquetado ya, por él mismo, para un regalo visual sincero.
Joseba Bengoetxea
8 de Febrero de 2009
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Una de las definiciones más acertadas que han llegado a mis oídos sobre Antonio, me decía "es un fotógrafo de National Geographic" en lo que yo creo era un símil completamente acertado, pero además yo le añadiría que Antonio no solo tiene la calidad del fotógrafo de la naturaleza tal y como nosotros la conocemos… además de ello sabe fotografiar la "naturaleza humana"… testigo de ello son sus múltiples fotografías de lo que él llama "su Fontan".
Conozco a Antonio desde hace ya varios años, coincidimos en una web de cuyo nombre no quiero acordarme y desde el momento en que me realizó su primer comentario (me preguntó de donde había sacado unos filtros digitales) siempre le he seguido… admirando sus playas, sus bosques, sus gentes, sus "bichitos" en macro… y allí donde coincidimos y donde pongo una foto, no vuelvo a poner otra hasta que el me haya dicho algo… para mi es la referencia a seguir.
FRANCISCO MARTIN COBOS
MALAGA
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Siempre es un verdadero placer contemplar tus excelentes fotografías, Antonio.
Los paisajes y marinas que nos muestras resultan impactantes y emotivos al conjugar encuadres de gran fuerza con una sensibilidad especial a la hora de plasmar la luz y los tonos.
Tus imágenes van más allá de una mera descripción visual de los enclaves fascinantes que compartes con nosotros para instalarse en un mundo rebosante de sensaciones, sentimientos, emociones y estados de ánimo. Con tu trabajo no sólo demuestras pericia en la técnica fotográfica sino destreza en la expresión de impresiones personales. ¡Gracias por compartirlas!
Joan Roca
Fotógrafo amateur
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Importa mucho o poco el tiempo que hace que conozco a Antonio???
Con los años que llevo a cuestas no es relevante si son 3, 4 ó 6 los años que ando viendo su evolución como paralizador del tiempo.
En la obra “La muerte de un viajante” de Arthur Miller, este nos relata el final dramático de un personaje introducido dentro de los mecanismos del sistema, este sistema tan alineante que en grado a su inteligencia hay hombres que les resulta imposible soportar.
Pero existen parcelas por explorar que nos pueden transformar... dan salida a nuestra creatividad y las personas dotadas de algún recóndito talento las salva... las regenera constantemente su autoestima y entran en un “feedback” maravilloso con los semejantes que saben apreciar su obra.
Antonio M. Jorreto nos introduce en su mundo, con su depurada técnica y nos muestra un sin fin de imágenes que han captado sus ojos privilegiados.
Imágenes que como denominador común nos seducen por la belleza... estos rincones que afortunadamente aún tenemos al alcance de nuestra vista los que rechazamos la inducción al consumo de los productos mediáticos tan cómodos y fáciles de admitir.
Antonio no está ciego... actualmente son pocos los seres humanos que pueden presumir de este sentido y desarrollarlo.
Compartir sus obras es un placer que el deja ahí, para que los que amamos el arte nos encontremos de vez en cuando con sus pequeñas joyas, cuidadas hasta el último detalle, primando siempre su permanente deseo de dejar para las próximas generaciones el testimonio contemporáneo de su entorno natural mas apreciado.
Jaume Ventura
Enero 2009
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Un fotografo detras de una camara que esconde un ser humano de los mas simpaticos. Tengo el placer de compartir, lo que creo es una amistad con el.Ha sido para mi uno de los ejemplos, su sabiduria me enseño cual eran los riesgos necesarios para desarrollarme.Antonio es un par de ojos que buscan siempre encuadres, ganas de capturar y congelar los momentos del dia, sus fotos respiran y sudan la fuerza de sus tierras. Una "Foto Jorreto" es ante todo una escena observada, dibujada mentalmente y finalmente plasmada en un encuadre del tamaño de un sensor. Una foto pensada antes de realizada. Con el tenemos un ejemplo concreto de como se transforma una aficion en profesionalismo
NICOLAS MOULIN
MACROFOTED Enero 2009