Creo que no cabe duda de que nos encontramos - en menor o mayor grado personal- inmersos en una sociedad de consumo.
La fotografia ha ido evolucionando desde sus origenes tratando de que tecnológicamente fuese mas sencilla la labor de dejar plasmado el instante, cada vez mas instante, convirtiendolo en una pequeña-gran historia. La fotografía se ha democratizado, la imagen se ha instalado en nuestras vidas entre otras razones porque, como dice el refrán: "una imagen vale mas que mil palabras"
Los que hemos trabajado con lentes de focal fija exclusivamente no podíamos, entonces, pensar en lentes de focal variable (ahora los llamamos zooms). Las lentes, las que usábamos el común de los mortales, eran buenísimas, mucho mejor que las actuales "de consumo" por mucho tratamiento con nombres (siglas) que se les ponga en su estirpe para tratar de añadirles "nobleza". De aquellas lentes ya -salvo muy honrosas ( y carisimas) excepciones, no se hace nada. La mejor de las lentes que hoy algunos venimos en llamar "pata negra" palidecen ante un análisis serio, un comparativa, con las lentes de las "de toda la vida" para no dar nombres.
Igual nos ocurre con los soportes: pasar del viejo negativo en b&w al color fué en su día un salto cualitativo importantísimo. Allá quedaron arrumbados los viejos cuartos oscuros, las cubetas de revelado, los termómetros, las luces rojas y las ampliadoras con sus marginadores y accesorios. Muy poca gente revelaba en color, complicado y caro, con lo que la industria se nos metío enmedio de la afición y la profesión, esclavizando un poco mas al usuario.
La diapositiva quedaba para los virtuosos y/o los profesionales y estaba industrializada desde su inicio.
Y hoy nos encontramos en plena época digital, la mejor cámara (odio el término analógico) de 35 mm. o de 6*6 se paga mas como objeto de culto que como objeto útil. Curiosamente aquellas grandes marcas de leyenda han avanzado menos en este mundo digital, dejando paso a las "nuevas" marcas que han copado el mercado con sus sistemas atendiendolo, segmentandolo como cualquier mercado y ofreciendonos "soluciones", sus soluciones, que poco a poco, van dejando caer en la obsolescencia para retroalimentar sus laboratorios de ideas y sus fábricas de componentes, cámaras, lentes, etc, etc.
Si algo caracteriza ésta nueva era digital es que está produciendo millones y millones de fotografias, pero proporcionalmente está a su vez produciendo fotografos y "creadores gráficos". No sé si la proporción fotografías/fotógrafos es la correcta, pero el fenómeno es imparable.
Y nace una nueva especialidad, el "photoshophotógrafo". Diríase que cobra mas importancia la postproducción que la fotografía, que el propio "hecho fotográfico". No sé, pero tengo el sentimiento que cada vez se conoce mas a Mellado que a Ansel Adams. Y no sé si ésto es bueno o malo, para mí -personalmente- es malo, aunque creo que los hábitos van mas por el camino de la tecnología digital y sus recovecos.
Y uno finalmente tiene que elegir. Y un día elige una marca, un sistema, con el que finalmente se casa.
Y éste matrimonio si que es "casi" indisoluble. No es solo que uno se familiarice y acepte aquello de mas vale malo conocido que bueno por conocer. El tema económico a niveles avanzados, es disuasorio a la hora de pensar en cambiar de acera.
Si partimos de que el mercado está casi bipolarizado uno se puede encontrar con "el corazon partío". Pero no en mi caso. Salvo al inicio, en que fuí Mamiya, siempre he sido Nikon.
Mi primera cámara fué la típica Werlisa, de ahí salté a Yashica y de ahí a la Mamiya Sekor 1000 DTL. Tiempos heroicos. Aquel viejo laboratorio en b&w, aún huelo los líquidos, era mágico. La primera vez que ví subir la emulsión en una cubeta fué como ver a Dios.
Pero esa grán cámara y sus excelentes ópticas dejaron de fabricarse. Mamiya se pasó al formato médio. Aún conservo ese equipo y utilizo un Mamiya 50 mm invertido para hacer macros.
Y de ahí salté a Nikon: F70 primero y posteriormente a una de las mejores cámaras que han salido de la factoría Nikon: la F100 que también conservo. Siempre ando pensando en hacer unos carretes y volver a sentirla.
Le he sido infiel, quien no? y anduve flirteando con el formato medio: Bronica ETRSI, un tanque con opticas Nikon del que pronto me apeé por razones de operatividad.
Y desembarqué de lleno en Nikon y en digital. Que remedio ? A esas alturas ya digitalizaba todos mis negativos y tenía poco sentido seguir en el que yo entonces llamaba "sistema híbrido". La calidad se resentía de forma memorable, había que dar el salto y me fuí a la Nikon D100. La usé durante algo mas de dos años y ahí sigue.
El siguiente paso ya fué cuantitativa y cualitativamente importante: Nikon D2x y objetivos de la serie DX que me han acompañado, me siguen acompañando, como segunda cámara, aún hoy. Buena cámara también, grandes satisfacciones me ha dado. La uso como segundo cuerpo.
Y en Diciembre de 2007 llegó el paso de Nikon al "full frame" y nuevo cambio de ópticas para adaptarse a sus requerimientos (exquisiteces) y mantener un cierto equilibrio en el sistema.
Actualmente trabajo con la D3 y los Nikkor 14/24 F/2.8 - Nikkor 24/70 f/2,8 - Nikkor 70/200 f/2,8 VR y Nikkor 200/400 f/4 VR.
Conservo los 28 mm. f/2,8 y 50 mm. f/1,4 dos "jovenes carrozas" clásicos pero aún frescos y con el sabor autentico, de lo bueno "de toda la vida". Recientemente he añadido un 18 mm. que sigue su huella y destila las mejores esencias. Y ando flirteando con un Carl Zeiss Macro Planar 100 mm. del que estoy "enamorao hasta las trancas"
Para macro uso un Tamrom 90 mm. f/2,8 y un Sigma 180 mm. Son una la excepción que confirma la regla. Siempre ando diciendo que tengo que ir por sus equivalentes en Nikkor: el 105 mm. y el 200 mm. Cualquier día me dá la locura y voy por ellos.